martes, 3 de enero de 2012

Jaime Sabines en 3 poemas

De esta forma quiero comenzar el nuevo año. He aquí tres de mis textos favoritos de Jaime Sabines: poeta, peregrino, hombre.

Qué costumbre tan salvaje...


He aquí que estamos reunidos...

Los amorosos

sábado, 31 de diciembre de 2011

"...Y que los tiempos nos sean propicios". ¡Feliz Apocalipsis!

Las personas de Aries son generalmente delgadas, altas y tienen huesos fuertes y hombros de gran espesor. Muchos tienen una cara larga, una visión aguda y cejas oscuras. Aries rige el cerebro y la cabeza incluyendo los ojos los oídos y la nariz. Asimismo, las normas del cráneo, huesos de la cara, dientes, glándula pineal y los nervios ópticos. La cabeza también es el área del cuerpo que es más susceptible a la enfermedad para este horoscopo aries 2012. Dolores de cabeza, neuralgias y migrañas son comunes en los arianos. Por lo general los arianos tienen mala dentadura y son muy propensos al acné durante la adolescencia y las personas de sexo masculino tienden a la calvicie. Placeres y dolores para el futuroDurante los últimos años han pensado que la vida es una lucha frustrante. Ha realizado más de lo que pudo, comprometiéndose y responsabilizándose de sus actos. Las personas nacidas bajo el signo de Aries son activos audaces e impulsivos. Su naturaleza de fuego odia estar siempre en jaque. Así que le alegrará saber que las cosas comenzarán a cambiar en la primavera del horoscopo aries 2012. El comienzo del año será un poco lento, pero sus exigencias comenzaran a disminuir. A mediados de junio se dará cuenta de que la vida se ha vuelto mucho más fácil ir y las demandas serán menores. A finales del año se sentirá menos inquieto y mirara hacia atrás, sabiendo que ha trabajado duro, realizando los cambios necesarios obteniendo así sus logros, es un año en el que establecerá bases sólidas para el futuro a largo plazo. Previsiones para la salud Su salud será buena pero tenga cuidado en marzo y abril, cuando Marte viaja a través de su signo. Según el horoscopo aries 2012 es posible que tenga que tomar una decisión deliberada para relajarse. Tendrá un año de mucho trabajo para asegurarse y convencerse de que hay algo de espacio para usted en particular alrededor de mediados de octubre. Generalmente estará sano y tendrá buenas noticias sobre la salud de otra persona, en septiembre.

Aries en el 2012: ¡Tu año en el amor! En general este será un año muy positivo desde el punto de vista económico y el acento está dado en tu forma de invertir adecuadamente el dinero que te llegue. Habrás aprendido de errores pasados y estarás en la mejor disposición para reconocerlos, lo cual es estupendo puesto que una vez que entiendes las situaciones que surgen las puedes enfrentar de una manera objetiva y sin dejar que sean otros los que estén diciéndote como debes vivir tu vida. En el amor los arianos y arianas habrán logrado definir realmente lo que quieren, y esto les ayudará a consolidar una relación que vale la pena cultivar.

Para los juegos de azar, tus mejores momentos serán del 5 de marzo al 3 de abril, y del 21 de noviembre al 16 de diciembre.
Este 2012 los Arianos podrán fusionar su más grande hobby con su trabajo, tal vez abrir un tienda de venta de joyería o de su hobby preferido pueda llevarlos a conseguir mejoras económicas, pero debe recordar tener paciencia porque el dinero no se consigue de la noche a la mañana.

La vida familiar mejora en este horoscopo aries 2012, especialmente durante los dos últimos trimestres, y los arianos deben mirar hacia el frente en busca de la paz, mientras que goza de los bonos de consolidación entre los cónyuges y los niños. Las personas de Aries están siempre abiertas a nuevas ideas, pensamientos y sugerencias, y si bien adoran su libertad, su gran capacidad de adaptación les permite sacar lo mejor de cualquier situación. Los arianos no deben pasar por alto la posibilidad de un encuentro casual, en particular durante la mitad del año, lo que fácilmente podría convertirse en una amistad fuerte antes de que florezca el amor. Debe trabajar sus habilidades de comunicación con las personas este año, aprendiendo a usar el tacto cuando se trata de situaciones ideales que puedan surgir en las relaciones interpersonales. Las recompensas de hacerlo será grande cuando la armonía y la paz aparezcan como resultado ya sea en casa o en el trabajo.
JAJAJA... SERAAAAAAAÁ PE´!!!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Algunas anotaciones sobre el Poema XV de Pablo Neruda - Por Néstor Saavedra Muñoz



El poema materia de nuestra exégesis es el "poema XV" de Pablo Neruda. Se encuentra incluido en Veinte poemas de amor y una canción desesperada, libro que forma parte del periodo de iniciación del escritor chileno. A continuación, transcribimos el poema para facilitar nuestro análisis:


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.



Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.


Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.


Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.



1. DispositioHemos visto conveniente segmentar el poema de acuerdo a un criterio temático:
Primer segmento. Consta de las tres primeras estrofas. Título: “La presencia de los amantes es insuficiente para la realización del amor”.
Segundo segmento. Constituido por las dos estrofas siguientes. Título:”La distancia de los amantes y su vínculo con la muerte.


2. ElocutioLos campos figurativos más importantes en el poema son el de la metáfora y la antítesis. Dentro del campo figurativo de la metáfora, encontramos al símil, recurso retórico por el cual se establece una comparación. En el poema de Neruda, se manifiestan una serie de relaciones semánticas, en ese sentido. El silencio es asociado con la ausencia (“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”) y con la lejanía (“Me gustas cuando callas y estás como distante”). Y si revisamos el poema como un discurso que guarda una coherencia global, el silencio se relaciona con la idea de la muerte. Organizar el mundo conceptualmente de acuerdo al símil implica concebir el amor como una idea sin definición precisa, lo cual determina que solo podamos hacer comparaciones para esbozar alguna noción sobre el particular. De esta manera, pensamos que el símil en el poema XV de Neruda solo nos permite precisar los límites de la idea del amor; es decir, el poema no nos da una definición explícita del amor, sino que mediante comparaciones nos acerca a su lado más contradictorio. Creemos que el símil más relevante del poema es el que se refiere a la muerte: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente/ Distante y dolorosa como si hubieras muerto”. Aquí el silencio está asociado a la idea de distancia y muerte. Se confunde el abismo entre los amantes con la muerte del otro.
El otro recurso retórico importante es la antítesis. Por medio de esta figura se abordan dos conceptos: la naturaleza del silencio y la naturaleza del amor. El silencio se concibe no como un no-lenguaje, sino que forma parte de la comunicación, tiene un significado: “déjame que me calle con el silencio tuyo”, “Déjame que te hable también con tu silencio”. No cabe duda de que estamos ante una característica de la poesía moderna. El plano de lo verbal ha entrado en crisis y ahora el silencio también tiene sentido en el marco de la comunicación humana. La antítesis también es un recurso por el cual se aprehende el tema amoroso; ello implica entender al amor como una reunión de contrarios. El amor implica una posesión imposible, un compenetrarse con el otro inalcanzable. Así lo demuestran los siguientes versos: “y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca”, “Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza”. Y es por ello que el sujeto de la enunciación, al sentir que no hay una complementación absoluta, piensa en la muerte del amante.
De acuerdo con el poema de Neruda, los amantes se sienten cerca, pero también lejos, inaccesibles. Esto despierta cierta angustia entre los sujetos que viven la experiencia del amor: “Me gustas cuando callas y estás como distante/ Y estás como quejándote, mariposa en arrullo”. Nótese el contraste entre la idea de quejido y arrullo. De aquí podemos inferir una suerte de aceptación de las condiciones del amor. Esa distancia infranqueable de los amantes se convierte en algo bello, quizá porque sean concientes de la experiencia amorosa, afirmándose mutuamente dentro de ese sentimiento.
3. Los interlocutores del poemaEl poema es enunciado por un locutor personaje, quien se dirige a un alocutario representado. En ese sentido, el texto manifiesta un tono confesional, por el cual el hablante básico pone en evidencia la naturaleza contradictoria de sus sentimientos hacia el sujeto amado.
4. Inventio
El poema XV de Pablo Neruda nos revela la naturaleza del amor. Aunque el mundo representado sea conflictivo, el sujeto de la enunciación no lo rechaza, sino que lo vive con intensidad. ¿Qué implica la noción de amor? Sin duda, sentimientos encontrados; es una realidad en la que el yo poético ha sabido superar los antagonismos. Esto lo demuestran las constantes marcas de su subjetividad con respecto al otro, símbolo del amor: “Me gustas cuando callas...”, “Y estoy alegre, alegre...
En esa dirección, el poema XV plantea el amor como una feliz antítesis. Para el hablante básico, el amor es presencia y ausencia, lejanía y cercanía, queja y arrullo, todo y nada. Siente al otro distante, lo cual lo acerca a su condición de ser: la soledad. Nos atrevemos a decir que es desde la soledad que se habla del amor. Entonces el sentimiento amoroso es ubicado entre dos orillas: entre la insatisfacción por no poseer completamente al ser amado y la destrucción, la muerte del otro, que es la soledad real.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Carta I (o de los primeros trazos)

¿Acaso este es un reino de tuertos, Quintín Coronado?


En una esquina, dos jovencitas con la fisonomía de un buen par de robles celebraban entre risas la conquista de un nuevo novio imaginario y la tan mentada reducción de tallas para su closet del verano. Más allá, un hombre bien trajeado caminaba deprisa, como si, al tiempo, resolviera algoritmos en su mente. Los autos eran todos blancos, y salían disparados de garajes que a lo lejos parecían cubiertos de almohadillas, dejando tras de sí la estela negra de los ganadores. En un parque de ensueño, un señor de marrón hacía alarde de su puñado de seso a una viuda ruborizada. A unos pasos, unos niños jugaban con alacranes de papel, y de reojo deseaban que se agusane lo más pronto posible la cabeza o la lengua del hombre. Dándole de gritos al auricular, una mujer fea insultaba a su marido; luego colgó y salió de la cabina telefónica con el fastidio de quien lleva entre las piernas un pañal sucio. En las mototaxis -esos roedores sicodélicos de la modernidad, donde la música, para que sea música, tiene que sonar fuerte, grave y mal- los muchachitos de hoy se aturden veloces y valientes sobre la autopista, y son más que nunca hijos del coraje popular, de la negación contundente del mundo, de toda esa rabia que arroja piedras y pinta muros, fermentada, los fines de semana, en clara sintonía -hay que admitirlo- con esa retórica perfecta y humana del aquí-estoy-yo.

Afuera de la bodega en la que atiende una vieja malhumorada, un joven apuesto miraba. Más allá de las flores, bajo el arco iris, cerca a una catarata, lo esperaba su novia… que es flor, arco iris, la catarata; pero los niños de los alacranes irrumpieron en la calle con lisuras a diestra y siniestra, por lo que el joven se vio forzado a olvidar los versillos celestes que compusiera de pie y se dirigió hacia ella a paso raudo pensando, al mirarla de verdad, en lo que podría costarle el hotel más cercano (claro, cuando se sentó en su escritorio a media noche, seguro poetizó la historia no del hospedaje, sino la del centro amatorio de turno. ¡Es lírica, sucios mundanos! ¡Por el amor de los dioses!)

Muy desatentamente

Quintín Mugrosso, quien ya sospecha demasiado de este mundo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Y alguna otra vez, Quintín Mugrosso escribió otro cuento para niños

Juanita, la mensajera real

Adriana había preparado las maletas para el viaje de julio con una semana de anterioridad. El destino era Arequipa, la tierra natal de la familia de su madre. La joven estaba emocionada con la idea de reencontrarse con su mamá luego de dos meses de estar alejadas. Además, su padre le había dicho que en Arequipa iba a presentarle a tías y primos de los que Adriana sólo conocía por rumores. Así que ella se sentía contentísima con la visita a Ciudad Blanca.
Mientras Adriana colgaba el uniforme de colegio en el ropero dando fin a los días escolares de medio año, pensaba en la manera en que se despidió de su madre. Ambas lloraron mucho en la estación de autobuses, se abrazaron, se desearon lo mejor.
- Le haces caso en todo a tu papá – decía la madre.
- Sí, mamá. ¿Cuándo nos volveremos a ver? – dijo Adriana.
- Pronto. Para julio podrás ir a visitarme a Arequipa. Ya sabes que la abuela está muy enferma y no sé cuando se recuperará.
- Le mandas un beso a la abuela.
- Lo haré. Se alegrará mucho.
Luego se despidió de su esposo y se fue.
Desde entonces Adriana esperó julio con ansias. En el colegio preguntaba a los profesores por si conocían Arequipa. A sus compañeras les enseñaba fotografías del convento de Santa Catalina y del volcán el Misti.
El día del viaje Adriana y su padre llegaron temprano a la estación. Abordaron el autobús a las doce de la mañana; pisarían suelo arequipeño a las seis de la tarde del día próximo.
Adriana se ubicó en el asiento de la ventana; su padre, al costado.
El autobús se puso en marcha.
La muchacha quería información sobre su destino antes de llegar a el. Fue por eso que le preguntó a su padre:
- ¿Y qué se come en Arequipa, papá?
- La comida es deliciosa, como para chuparse los dedos. Quedarás encantada con el caldo blanco, el rocoto relleno, la salsa de patita, la malaya, por sólo mencionar algunos platillos.
- ¡Uy! Suena bien. ¿Y hace frío o calor?
- Las dos cosas, te diré. Si te pones al sol sentirás un calor abrasador, si vas a la sombra sentirás mucho frío.
- ¡Ah!, no habrá problema entonces, porque en mi maleta llevo chompas y polos. ¿Hacen fiestas en Arequipa así como en Lima?
- Claro. El aniversario de Arequipa es el quince de Agosto. Ese día no hay clases ni comercio. Embanderan toda la ciudad y por la noche celebran en la Plaza de Armas, con música, danza y juegos artificiales.
- Lástima que vayamos ahora. Me hubiese gustado mucho ir a la fiesta. ¿Y no nos podemos quedar hasta esa fecha?
- No, recuerda que la primera semana de agosto tienes que regresar al colegio.
- Bueno.
El autobús corría por la carretera a gran velocidad. Cuando llegó la noche, Adriana miró por la ventana: la silueta de los cerros se dibujaba bajo la luz de la luna. Sintió sueño y se acomodó para dormir. Su padre vio que poco a poco se le iban cerrando los ojos, entonces la cubrió con una frazada.
Al amanecer Adriana pensó que ya habían llegado. Sin embargo, su padre le dijo que todavía faltaban una cuantas horas. La joven volvió a recordar a su madre, sobretodo cuando un domingo a la hora del almuerzo ella le hablaba sobre Arequipa.
- La casa de la tía Carmen es inmensa. Por las mañanas el pan llega caliente a la mesa, y ni qué decir de la leche salidita de la vaca. Al fondo hay un huerto donde juegan Manolo y Esteban, tus primos. Ahora deben de estar de tu tamaño. Son bien educaditos y cariñosos. Les he hablado de ti, Adriana, y en sus cartas me dicen que anhelan mucho conocerte en persona.
- ¿Qué lugares bonitos hay para visitar allá? – preguntó de pronto la joven.
- Ah, bueno, está por ejemplo la Plaza de Armas. A ti que te gustan los animales, podrías sentarte en una banca y darles maíz a las palomas. Ellas te envolverán alegremente. Las Iglesias en su interior son bellas; si algún día vas, te llevaré a algunas en donde se le reza a la Virgen de Chapi, patrona de la ciudad. También está el mirador de Llanahuara, desde donde tú podrás ver lo grande que es Arequipa.
- Qué más... qué más...
- Ahora no recuerdo más. Hace mucho que no voy a visitar a tu abuela. ¿Cómo estará la pobre?
La madre siguió comiendo. El padre y Adriana volvieron a sus platos. Luego de un largo silencio la madre dijo:
- También podrías conocer a Juanita
- ¿Quién es ella? – preguntó la muchacha.
- Cuando estemos en Arequipa te digo – dijo la mujer y comenzó a reír.
- No seas así mamá. Anda, dime ¿Quién es? – insistía Adriana.
- No hablaré más – dijo su madre, quien no podía detener la risa al ver el rostro desesperado de su hija.
- ¡Cómo me haces esto! Sabes que soy muy curiosa.
- No te voy a contar todo sobre Arequipa. También tú tienes que descubrir la ciudad con tus propios ojos.
Adriana recordaba esa conversación con su madre cuando en eso escuchó que un pasajero de los asientos de atrás le preguntaba a otro:
- ¿Cuanto falta para Arequipa?
- Nada. Ya llegamos – contestó el otro pasajero.
Adriana miró a su padre y este le confirmó la noticia con un movimiento leve de cabeza. Le dijo que apreciara el paisaje. Era verdaderamente hermoso.
Adriana preguntó desesperada:
- El Misti, papá. ¿Dónde está?
- Ahí lo tienes – dijo el padre señalándole una montaña imponente.
- ¡Qué alto! Está tan cerca del cielo. En este cielo hay muchas nubes.
- El cielo es puro aquí, hija. No es como Lima.
A la joven le agradaba tanto el paisaje, que no pudo resistir las ganas de fotografiarlo. Le tomó fotos al Misti y a una nube que según Adriana tenía la forma de un ave con las alas extendidas.
Adriana estaba a punto de fotografiar a unas vicuñas cuando de pronto vino a su mente Juanita.
- Oye papá, ¿Quién es Juanita? ¿Acaso una tía? ¿Una prima?
El padre sonrío y dijo:
- Todavía recuerdas esa conversación con mamá. ¡Vaya memoria!
- Ya pues, tú sí me lo dirás ¿cierto?... ¿Quién es?
- Con tu madre hemos planeado no decirte nada hasta que la veas.
- ¿Tú también me lo ocultarás? Por favor, dime algo de ella.
- Sólo puedo decirte que te lleva tres años.
- ¿O sea que podré jugar con ella en la casa? Qué raro, porque mamá sólo me habló de los primos Manolo y Estaban.
- No. Juanita no vive en la casa de tu tía ni es una prima tuya. ¡Bah! Eso era una sorpresa, pero dada tu perseverancia en saber de ella, te lo diré.
Adriana se acomodó en su asiento y guardó la cámara fotográfica. Su padre dijo:
- Juanita es una momia que fue encontrada en un nevado... digamos... – el padr
e observó por la ventana y apuntó con el dedo – ...como ese que observas ahí.
- ¿Una momia? – dijo Adriana mirando hacia el nevado.
- Sí. Fue hallada en el Nevado de Ampato en 1996 por el arqueólogo norteamericano Johan Reinhard. Murió a los catorce años de un golpe de macana en la cabeza.
- ¡Pobrecita! Y quién hizo eso.
- Te explicaré. En realidad de lo que se trató fue de un sacrificio.
- ¿Un sacrificio? ¿Cómo es eso?
- Entre 1440 y 1450, periodo que los estudiosos han propuesto como los posibles años en el que murió Juanita, El Misti entró en erupción. En ese tiempo el gobernante del Imperio Incaico era Inca Yupanqui, quien ruega a la montaña para aplacar su ira. Recuerda que los fenómenos naturales eran reverenciados por nuestros antepasados; Illapa era el dios del clima, por ejemplo, o el Inti, el dios sol.
- Sí, claro. En el colegio he oído algo de eso. ¡Sigue, papá!
- Lo que se piensa es que Juanita fue sacrificada para que cumpliera la función de mensajera y calme la cólera de las divinidades.
- ¿Y de qué forma dieron con ella?
- Por los años noventa el volcán Sabancaya erupcionó y el nevado Ampato, por encontrarse en la misma cadena andina, inició su deshielo. En 1993 se dan las condiciones propicias para la expedición y Johan Reinhard y su equipo comienzan su trabajo. Ascendieron aproximadamente a 6300 metros sobre el nivel del mar. A esa altura encontraron una plataforma que funcionaba como santuario inca; muy cerca de ese lugar descubrieron a Juanita, quien lucía un tocado de plumas de guacamayo. Sin duda, no era cualquier persona, era una mensajera real.
- ¡Qué interesante!
- Sí, Adriana, es un tema bastante interesante. Con Juanita se encontraron además textiles de alpaca y vicuña, bolsas conteniendo coca y cerámicas, lo que confirma su importancia dentro de la jerarquía social inca.
- ¿Y la podemos ver?

- Por supuesto. Con tu mamá te llevaremos al museo Santuarios de altura, de Arequipa. Allí se encuentra Juanita, en un congelador especial. También conocerás a Urpicha y a Sarita, niñas también como Juanita. ¡Será una experiencia única!
El autobús se detuvo. Era hora de bajar.
En la estación esperaba la mamá de Adriana, quien al ver a su hija corrió a besarla.
- ¡Adriana, te extrañé tanto!
- Yo también, mamá.
Luego la mujer saludó a su esposo. Una vez fuera de la estación, Adriana le dijo a su madre:
- Papá me habló de Juanita. ¿Cuándo me llevarán a verla?
La mujer se sorprendió ante la pregunta. Miró a su esposo y este encogió los hombros.
- Mañana. Pero primero iremos a la casa de la tía Carmen para que vean lo grande que estás.
- Está bien, mamá.
Los tres tomaron un taxi y se marcharon. Adriana miraba la ciudad de Arequipa y en adelante sólo contó las horas para visitar a Juanita, la mensajera real.

Quintín Mugrosso alguna vez escribió un cuento para niños

Las mascotas de Tony

El día anterior a su cumpleaños, mientras regresaba a casa después de un largo día en la escuela, Tony pensaba en el posible regalo que le darían sus padres. Caminaba por la acera con el mismo aspecto de todos los viernes por la tarde: las dos horas de educación física y el partido a la salida convertían a Tony en un pequeño monstruo, con el polo sucio, el pantalón roto por las rodillas y absolutamente despeinado, incomparable al Tony reluciente que a las siete de la mañana esperaba su movilidad en la puerta de su casa.
En realidad a Tony no le importaba mucho su atuendo cuando andaba por la calle camino a casa, más aún cuando estaba a un día de su cumpleaños y sin haber decidido todavía el regalo ideal.
Tony tenía hambre y quería llegar a su casa para sentarse lo más pronto posible a la mesa y almorzar, pero el cansancio producto del juego, la tonelada de cuadernos y libros que llevaba en la mochila y la pelota que iba pateando le impedían avanzar como él deseaba.
A una cuadra de su casa Tony se detuvo. Dejó la pelota y la mochila en la vereda.
- Si mamá me ve en estas fachas me va a gritar como la semana pesada – se dijo Tony en tanto que metía el polo dentro del pantalón. Luego se ató los pasadores de sus zapatillas. Sintió estar relativamente presentable a los ojos de su madre. Lo que le inquietaba ahora era qué respuesta le daría a sus padres cuando, una vez en la mesa, le preguntaran sobre el regalo de su cumpleaños. Tony podía verse ya quedándose en silencio y recibiendo al día siguiente una caja con algo que no sería de su agrado. Siempre fue lo mismo. La única vez que sus padres habían acertado con los gustos de Tony había sido el año pasado, cuando cumplía diez años; le obsequiaron la pelota y desde entonces Tony no dejó de jugar con ella todo los viernes en la escuela. Antes de ello, las camisas a cuadros, los lápices de colores y la pistola de agua no fueron muy celebradas y luego de un tiempo o se perdieron o pasaron a un rincón de su habitación.
Tony se resignó a quedarse ese año sin la satisfacción de escoger su regalo. Cuando iba a recoger sus cosas del suelo y retomar el paso, se dio con la sorpresa de que su mochila estaba sola. Tony no lo entendía, porque estaba segurísimo de haber dejado junto a ella su pelota. Lo primero que se le ocurrió fue mirar hacia atrás, pues algún ladronzuelo pudo habérsela quitado mientras él estaba de espalda. Tony giró la cabeza y no había nadie. Siguió observando a su alrededor. Ya la daba por perdida, cuando de pronto vio que la pelota iba rodando por la autopista a gran velocidad. Tony recién en ese momento se percató de que la calle en la que se había detenido era un poco inclinada, lo suficiente como para que su pelota se alejara. Tony cogió la mochila como pudo y fue corriendo para alcanzarla. Fue en vano, porque la pelota rodaba tan rápido que bastaron sólo instantes para que se perdiera de vista.
Tony, entristecido, comenzó a caminar. Jalaba su mochila y la culpaba de haberle impedido correr con libertad. Pensó en dar vuelta y dirigirse a su casa. Sin embargo, optó por seguir la dirección por la que rodó la pelota, venciendo el temor de hallarla desinflada sobre la autopista, víctima de algún neumático, Tony emprendió la marcha con la esperanza de encontrarla sana y salva.
Luego de andar por media hora, Tony descubrió que a lo lejos, en un jardín de rosas y margaritas, una niña jugaba con un perro. A Tony le llamó la atención la risa de la niña, por lo que se apuró en llegar hasta ella. Corrió por la acera y cuando estuvo a la altura del jardín, cruzó la autopista, siempre sin tener consideraciones con su mochila, porque seguía siendo arrastrada.
Una vez que Tony llegó a las rejas que cercaban el jardín, pudo comprobar lo que había pensado. La niña tenía un rostro de ángel y el cuerpo menudo; pero al margen de eso, a Tony le alegraba que ella se divirtiera tanto con su mascota. El perro era perseguido por la niña. Luego saltaban y ella lo acariciaba. Tony sonreía; su rostro otra vez sudaba.
La niña no se había percatado de la presencia de Tony. Seguía jugando con el pequeño animal. De pronto Tony se dio cuenta de que la niña le ordenaba algo a su mascota. El perro corrió hacia el árbol que crecía al lado de un columpio y desapareció por un momento detrás del tronco. Tony lo vio reaparecer en el jardín empujando una pelota con el hocico. Descubrió que esa pelota era la suya. El perro dejó la pelota a los pies de la niña y empezó a ladrar. La niña se preparaba para lanzarle la pelota cuando Tony le dijo:
- Hola. ¿Esa pelota es tuya?
La niña lo miró asustada. Una gota negra de sudor bajaba por el rostro de Tony, quien ante el silencio de ella continuó:
- Me llamo Tony. Y apuesto a que esa pelota no es tuya.
- ¿Tú como sabes? – dijo la niña, abrazando la pelota.
- Hace un momento se me escapó. La perseguí pero no la alcancé.
- Cuando papá entró a la casa me dijo que se había encontrado la pelota atorada en las rejas del jardín. La traía en la mano y me la dio – dijo la niña mirando la pelota con los ojos tristes.
- Devuélvemela. Es mía y si no regreso a casa con ella mis papás se enfadarán – dijo Tony estirando las manos.
- Pero es que a mi perro le gusta.
- Por favor, me ganaré un lío.
- Bueno. Está bien... papá siempre me enseñó que no debo tomar las cosas que no me pertenecen.
La niña se aproximó hasta la reja con la pelota y la devolvió. Tony le dio las gracias y antes de irse le preguntó:
- Oye, ¿Cómo se llama tu perro? Es muy bonito.
- ¡Ah! Se llama Dan. Siempre jugamos por las tardes. A la hora que llego de la escuela me recibe dando brincos. A veces me acompaña cerca de mi cama. Converso con él y entiende lo que le digo. Es mi mejor amigo.
- Bueno... adiós y gracias por darme mi pelota.
- Adiós – dijo la niña.
Tony emprendió el camino a casa, pensando en la niña y en lo que le había dicho de su perro.
Cuando su mamá le abrió la puerta, lo mandó a bañarse porque estaba irreconocible. Pasó por el comedor y la mesa estaba servida. En ella estaban sentados su papá y Toño, su hermano menor. Después de media hora, Tony salió de la ducha, se cambió y fue a sentarse a la mesa.
Comían con toda normalidad cuando Tony tomó la palabra.
- Ya sé lo que quiero como regalo para mañana.
- ¿Qué es lo que deseas? – le dijo su papá acariciándole el cabello.
- Un perro – contestó Tony.
- ¿Un perro? – dijo su padre. Tenía los ojos muy abiertos.
- Sí. Cuando venía hacia aquí vi a una niña que jugaba con su perro. Se veía muy feliz. Yo quiero una mascota.
- ¡Definitivamente no! – dijo intempestivamente la madre de Tony – La casa es muy chica, no hay espacio para tener animales.
- Ya veremos, hijo... ya veremos. Mañana tendrás de todas maneras un regalo. Te lo prometo – dijo el padre.

Al otro día Tony fue al colegio, pero deseaba que las horas transcurrieran rápido para ir a su casa y descubrir su regalo. Al sonar el timbre que anunciaba la salida, Tony fue el primero en pararse tras la puerta del colegio. Abrieron la puerta y Tony emprendió la carrera. Fue a su casa y le preguntó a su madre por su regalo.
- Tú padre ya viene con el- le dijo ella.
Por otro lado, el padre de Tony, de tanto trabajar en su oficina, olvidó pasar por alguna tienda para comprarle un obsequio a su hijo. Al llegar a su casa, lo primero que vio fue a Tony sentado en el mueble central de la sala con los brazos cruzados y moviendo los pies. Se acordó del regalo prometido.
- ¡Hola papá! – dijo Tony, quien fue a abrazarlo.
- ¡Hola! ¡Feliz cumpleaños! ¿Qué tal la escuela? – dijo su padre.
- Bien... ¿Y mi regalo?¿Es una mascota? ¿Un perrito? – preguntó Tony.
Su padre se vio sin salida. No podía decirle que se había olvidado el obsequio. Ante la emoción de su hijo se sintió muy mal. De pronto se le ocurrió una idea.
- ¡Oh, cierto, tu regalo! Pues vamos hacia él.
- ¿Voy a escoger mi mascota? ¡Gracias papá! – dijo Tony.
La mamá de Tony hizo un gesto de desaprobación.
- Sí, vamos. Sube al auto – dijo el padre.
Tony corrió hacia el auto. La madre sugirió que se llevaran a Toño porque iba a ordenar la casa para la celebración del cumpleaños.
Una vez en la carretera, Tony veía que los autos y los buses corrían a gran velocidad. Por momentos sólo observaba arenales y una que otra tienda. Pasaron por muchos puentes, hasta que Tony se sintió aburrido. En el asiento de atrás Toño dormía.
- ¿Papá, tan lejos vamos? – preguntó Tony.
- ¿Acaso no quieres tu mascota? – dijo él.
- ¡Sí!. ¿Le compraremos una casita?
- Exactamente no. La podrás tener en tu mano sin problemas.
- ¿Tan pequeña va ser?
- Pues sí. Cabe en esta caja – dijo el padre, mostrándole una caja que había sacado del bolsillo de su casaca.
- ¡No! Yo quiero más grande. – dijo Tony. Estaba enojado.
No quiso hablarle a su padre en adelante. Quería regresar a casa pronto.
Luego de unas horas de viaje. El padre de Tony detuvo el auto.
- Tony, agarra a tu hermano de la mano y sígueme – dijo el padre.
Tony despertó a Toño y obedeció.
Comenzaron a caminar por un arenal. Luego subieron por unas piedras. Tony estaba más molesto que antes, porque encima de que no le iban a dar lo que él quería, lo hacían andar. Descansaron en una llanura unos minutos.
- Papá, ¿A dónde vamos? – preguntó Tony.
- Sígueme, falta poco – contestó su padre.
Siguieron caminando. Tony caminaba con su hermano un poco alejado de su padre. De pronto vieron que su padre estaba de pie en lo alto del cerro. Cuando Tony y Toño le dieron el alcance, estaban confundidos. Tony le preguntó:
- ¿Qué hacemos aquí?
- Solo mira – dijo su padre señalando una pampa inmensa.
Tony le hizo caso. Miró hacia donde apuntaba el dedo de su padre. Tony no podía creer lo que veía. Al fondo de la pampa, había un semicírculo de cerros.
- Tony, todos esos animales son tuyos ¡Feliz cumpleaños!– dijo el padre.
- ¿Dónde estamos? – preguntó Tony con la boca semiabierta.
- En el desierto de Nazca. Para ser precisos, en la Pampa de Jumana. Y esos dibu
jos que tú ves en la tierra son las Líneas de Nazca. Observa... ese es un mono, el de más allá es un caracol, el otro un pelicano, ese de allá un loro. Son tuyos, ¿Cuál quieres?
- Son muy hermosos. ¡Y grandes! Pero... ¿Los llevaremos? ¿Cómo? ¡Y en dónde! – dijo Tony.
- Te dije que aquí – El padre de Tony sacó la cajita de su casaca. Abrió la caja y de ella extrajo una cámara fotográfica – Tomaremos las fotos que gustes.
- ¡Gracias, papá! Eres el mejor. Pero ¿Quién ha hecho esos dibujos tan maravillosos?
- Los hombres de la cultura Nazca, quienes habitaron este lugar hace cientos de años. Los estudiosos todavía no se ponen de acuerdo sobre la finalidad de los dibujos. Algunos dicen que servían para observar el movimiento de los astros, otros aseguran que son dioses de sus clanes, y otros afirman que son formas físicas del zodiaco de la cultura Nazca. La matemática Maria Reiche dedicó gran parte de su vida en la investigación sobre estas líneas.
- Papá, y si los nazcas existieron hace muchísimos años, ¿Cómo es que las líneas no se han borrado? – preguntó Tony. Tenía de la mano a Toño, quien miraba la líneas de Nazca e imaginaba el tamaño del lápiz que se habría empleado para hacer los dibujos.
- Lo que sucede es que esta es la zona más seca del planeta. El aire caliente que hay aquí hace que el viento cambie de dirección. Es por eso que las líneas siguen intactas.
- ¡Eso no es cierto! ¡Mira esa! Está incompleta. Parece un lagarto, pero le falta una parte. El viento ha borrado esa figura.
- ¡Oh, no! No ha sido el viento! Hemos sido nosotros.
- ¿Nosotros? Si es la primera vez que venimos aquí.
- No, Tony, me refiero a nosotros, los hombres. Esa figura se cortó para construirse la carretera Panamericana Sur, por donde hemos venido.
- ¡Deberíamos de cuidar lo que es nuestro!
- Así es, hijo. Las Líneas de Nazca son de todos. La UNESCO, desde 1994, ha inscrito a las Líneas de Nazca como Patrimonio de la Humanidad.
El padre tomaba fotografías de las figuras que le indicaba Tony, quien estaba muy contento con la visita a las Líneas de Nazca; pensaba en enseñárselas a su madre y a sus compañeros de la escuela.
- Vámonos, ya es muy tarde y tú mamá nos espera para celebrar– dijo el padre de Tony cuando tenían una buena cantidad de fotos.
Tony asintió con la cabeza. Bajaron del mirador con cuidado. Entraron al auto y se dirigieron a casa. En el trayecto Tony miraba por la ventana. Entre sus manos tenía la cámara. Ahora eran suyos muchos animales. Se llevaba consigo a la garza, a la grulla, al cóndor, a la lagartija, a la llama y más. Y feliz por el regalo, Tony miró cariñosamente a su padre y le dijo:
- Te agradezco por las mascotas, papá.




martes, 27 de diciembre de 2011